Al igual que en Las horas, Cunningham sorprende a sus personajes en momentos decisivos de sus vidas, instantes en que el placer, el deseo y la rabia se rozan y duelen. Nosotros, los lectores, lo acompañamos en esta aventura donde finalmente la vida respira y deja un hueco para la felicidad.
La reina de las nieves, una historia cómica y trágica a la vez, demuestra una vez más el talento de Cunningham, uno de los grandes novelistas de su generación.