Una novela cruda y honesta, pero a la vez delicada, inteligente y conmovedora que relata la historia de una familia a partir de retazos de recuerdos, chistes internos y rencores eternos, silencios de soledad y de tiranía, dolores de los lindos y de los feos. (…) Anderson observa las fisuras, lo oscuro, y lo convierte en una serie de escenas, descripciones y diálogos que van desde la superficie de lo tierno hasta lo más profundo de la angustia existencial. Repasa así las cláusulas de un contrato cargado de trampas, de esas que siempre aparecen cuando uno está dispuesto a leer la letra chica.