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SHANZHAI, EL ARTE DE LA FALSIFICACIÓN Y LA DECONSTRUCCIÓN EN CHINA

SHANZHAI, EL ARTE DE LA FALSIFICACIÓN Y LA DECONSTRUCCIÓN EN CHINA
$420
Disponible.
Autor: HAN, BYUNG-CHUL Página Autor: HAN, BYUNG-CHUL
Editorial: ESCARAMUZA Edición: CAJA NEGRA
ISBN: 9789871622504 Páginas: 85
Peso: 0,100 kg Tipo de Tapa: RÚSTICA

«La idea de original está estrechamente entrelazada con la de verdad, y la verdad es una técnica cultural que atenta contra el cambio por medio de la exclusión y la trascendencia.

Los chinos aplican otra técnica cultural, que opera con la inclusión y la inmanencia.

Solo en el terreno de esta última es posible relacionarse con las copias y las reproducciones de manera libre y productiva.» “Shanzhai” es un neologismo chino que refiere a la apropiación de una forma o una idea, desestimando su estatus de originalidad.

Un shanzhai es un fake, una copia pirata, una parodia.

Aplicado en un principio a las falsificaciones de productos electrónicos y marcas de ropa, este concepto hoy abarca todos los terrenos de la vida en China: hay arquitectura shanzhai, comida shanzhai, diputados shanzhai y hasta estrellas del espectáculo shanzhai.

En tanto su atractivo radica precisamente en la variación funcional e ingeniosa, son mucho más que meras falsificaciones baratas.

No pretenden engañar a nadie.

Su capacidad de innovación, que es innegable, no se define por el genio o la creación ex nihilo, sino por ser parte de un proceso anónimo y continuado de combinación y mutación. A partir de la elaboración de este y de otros conceptos presentes en la larga tradición del arte chino así como en el budismo o el taoísmo, el teórico cultural Byung-Chul Han nos revela en este lúcido ensayo algunas claves para comprender los diferentes posicionamientos de Oriente y Occidente frente a problemáticas contemporáneas tales como las leyes de propiedad intelectual, la conservación patrimonial o la clonación.

A la creencia occidental en la inmutabilidad y la permanencia de la sustancia, se corresponde una noción de autoría y originalidad: el ser es igual a sí mismo y por ello toda reproducción tiene algo de demoníaco, que destruye la identidad y la pureza primarias.

El pensamiento chino, en cambio, es deconstructivo desde sus comienzos, prescinde de toda idea de ser y esencia.

Frente a la identidad, reivindica la diferencia transformadora; frente al ser, el camino.

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